Pintar: Una forma de expresión
“Nunca es tarde”
El mejor momento para aprender es cuando estamos predispuestos.
Ahora es un pretexto para que la soledad no se pierda en la monotonía del silencio, la excusa para que la inquietud no caiga en la rutina.
Pintar, en el epílogo existencial, es la liberación de ese deseo contenido por las circunstancias cuya obsesión no da para más.
Y, en semejante situación, la lucha con el tiempo es por la vida porque, aunque sólo sea por aprender y expresar lo que te queda, nunca es tarde y tampoco se sabe.
Tras una vida dedicado a la docencia interpretada como filosofía de vida, de un tiempo a esta parte, expresa lo que siente porque lo que ve, si merece la pena, es para contemplar.
El autor pretende un diálogo entre la forma de expresión, la armonía, el contraste de la luz y del color y la idea, casi siempre, contradictoria.
Lo más interesante no es la forja de un estilo sino el instante de felicidad que supone expresarse libremente. Y, por extensión, lo que pueda transmitir a quienes se niegan a dar el tiempo por perdido.
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